Resultados primero: el cambio que lo transforma todo

¿Sus sesiones de planificación empiezan con la pregunta: “¿Qué resultados queremos lograr?”

La mayoría de las organizaciones, incluso cuando empiezan con esta pregunta sobre resultados, muy pronto pasan a pensar en acciones: proyectos, programas, reuniones. Los directivos se centran en lo que van a hacer. Y casi todos sabemos que hacer más no garantiza lograr más. Sin embargo…

El enfoque “resultados primero” le da la vuelta a esto (y no cuesta nada): primero se articula con claridad el resultado que se quiere lograr y después se diseñan las acciones que realmente lo impulsan.

Si esto le parece obvio, enhorabuena: es de los pocos. La mayoría de las organizaciones invierte tiempo, energía y dinero en completar acciones que quizá nunca muevan la aguja en lo que de verdad importa.

¿Alguna vez ha sentido que el camino entre sus decisiones estratégicas y los resultados finales no está claro (y que además se complica por momentos)? Esa niebla casi siempre viene de poner el foco en las acciones en lugar de en los resultados. Para dejarlo claro:

  • Las acciones son lo que hacemos: iniciativas, programas, proyectos.
  • Los resultados son los cambios medibles que logramos: en procesos, productos, sistemas, comunidad.

Contar acciones es fácil. Medir resultados es más difícil. Pero solo los resultados le dicen si su estrategia está funcionando. Por ejemplo:

  • Lanzar un programa de formación. [Acción]
  • Retener el talento clave. [Resultado]

¿A quién le importa que haya habido un programa de formación si su talento clave no se queda? Si no se parte de un resultado claramente definido, aumentan las probabilidades de financiar acciones sin sentido.

  • Acción: la actividad se completa (y a menudo se olvida poco después).
  • Resultado: ¿su trabajo importó? ¿Qué impacto consiguió?

El siguiente nivel de beneficios de pensar y planificar de esta manera es que, con la respuesta a “¿importó nuestro trabajo?”, los equipos y líderes pueden formular casi de forma intuitiva preguntas poderosas como: ¿Por qué? ¿De qué manera? ¿Cuál es el siguiente paso de mejora? ¿Cuál es el ROI de esta iniciativa? Estas son preguntas estratégicas que impulsan la mejora, una vez que se dispone de informes fiables (KPIs) sobre la iniciativa que se analiza.

Objetivos vagos producen acciones vagas. Palabras como “efectivo”, “mejorado” o “colaborativo” suenan bien, pero no son claras y, por tanto, no se pueden medir. En PuMP Academy las llamamos “palabras comadreja”. Los equipos acaban invirtiendo tiempo en discutir definiciones y en trabajo accesorio, en lugar de generar impacto.

Pensar “resultados primero” exige una claridad en lenguaje sencillo: observable, medible, inequívoca.

En lugar de:

“Fomentar un entorno de trabajo colaborativo, diverso y comprometido.”

Pruebe con:

  • Los equipos cumplen sus objetivos de forma constante sin que el gerente tenga que intervenir.
  • La diversidad de la plantilla refleja la de las comunidades a las que servimos.
  • Los índices de compromiso de las personas empleadas mejoran cada trimestre. *

Cuando los resultados se definen primero, todo lo demás se simplifica:

  • Definir con claridad el resultado deseado. ¿Qué aspecto tiene el éxito?
  • Medirlo. Diseñar KPIs que midan el progreso de manera objetiva (no copie KPIs de referencia sin más).
  • Planificar las acciones. Diseñar solo iniciativas que influyan directamente en esos KPIs.

Este enfoque transforma la estrategia: deja de ser actividad aleatoria para convertirse en impacto enfocado. Cada acción tiene un propósito, los recursos se usan con criterio y todo el mundo sabe exactamente cómo se ve el éxito.

Pensar “resultados primero” es engañosamente simple y, a la vez, profundamente potente. Defina con claridad sus resultados, mídalos de forma objetiva y, después, actúe.

Empezar no cuesta nada. Pero la claridad, el foco y la alineación que se logran son transformadores. Quienes adoptan este enfoque no solo hacen más: logran más.

Pausa para reflexionar: ¿Sus indicadores clave están midiendo resultados reales o solo actividades completadas? La diferencia puede ser el cambio más importante que haga su organización este año.

Fuente: PuMP – Paso 2, Mapear Resultados Medibles.