Dirigir una organización hacia el alto rendimiento no consiste sólo en hacer cosas. Marcar casillas no es prueba de impacto. El impacto sólo se demuestra midiendo los resultados.
En primer lugar, es importante demostrar objetivamente que se está cumpliendo la misión de la organización, que se está haciendo realidad su visión y que se están alcanzando los objetivos estratégicos. En segundo lugar, es importante mejorar los sistemas y procesos de la organización para aumentar el impacto estratégico a través de iniciativas estratégicas de alto impacto.
Para demostrar y mejorar su impacto estratégico, debe medir.
Es muy común que los líderes ejecutivos luchen por medir y probar el impacto de su estrategia empresarial:
- La estrategia es tan amplia e intangible que resulta difícil medirla significativamente.
- Las iniciativas y proyectos de mejora no muestran una contribución estratégica directa.
- Las personas no se comprometen a alinear sus resultados con la estrategia corporativa.
Los líderes basados en evidencias saben en qué centrarse, qué supervisar y qué aprovechar para que una organización pase de la suposición al conocimiento y, a continuación, al rendimiento. Saben cómo crear una cultura de alto rendimiento y éxito medible.
El liderazgo basado en evidencias consiste en saber a qué prestar atención cuando dirigimos. No se trata de cómo comunicar o cómo inspirar o cómo dirigir o cómo involucrar. Se trata de aprender a aplicar todos estos atributos en un marco único para crear una organización de alto rendimiento.
El liderazgo basado en evidencias es la hoja de ruta para cumplir su misión, hacer realidad su visión y alcanzar sus objetivos estratégicos, antes y con menos esfuerzo. Requiere adoptar, practicar, inspirar y promover los hábitos del alto rendimiento.
Hay tres hábitos de liderazgo de alto rendimiento que los líderes practican y dominan, para dirigir una organización que realiza con excelencia aquello para lo que existe:
1) Dirección: Diseñar y establecer una estrategia medible
2) Evidencia: Medir de forma significativa lo que importa
3) Ejecución: Implementar la estrategia mediante el apalancamiento
Y hay tres hábitos organizativos de alto rendimiento que los líderes inspiran, integran y apoyan para construir una cultura de alto rendimiento comprometida a lo largo de toda la organización:
1) Decisión: Todos eligen apropiarse de la estrategia
2) Acción: Todo el mundo hace las cosas correctas
3) Aprender: Todos convierten el fracaso en éxito
El Programa de Liderazgo Basado en Evidencias (EBL) se basa en el innovador trabajo de Stacey Barr, renombrada especialista en medición del rendimiento organizativo. La metodología que sustenta el programa se detalla en su exitoso libro ¡Pruébalo!
El Programa EBL facilita a su equipo directivo la primera iteración de clarificación, medición, comunicación y difusión en cascada de su dirección estratégica. También le proporciona las habilidades prácticas para cada hábito EBL, de modo que pueda seguir liderando con evidencia, con un profundo compromiso de todos, a lo largo de toda la organización.
Parte de la experiencia EBL se sentirá como la conversación que su equipo de liderazgo debería haber tenido hace años. El programa es práctico, facilitado por expertos a través de pasos prácticos y comprobados para:
Recomendamos que todo su equipo directivo participe en este programa, para conseguir la mayor implicación en su estrategia y la mayor coherencia en su ejecución.
El Programa EBL se basa en una metodología sólida y probada, que estaremos encantados de personalizar para satisfacer sus necesidades. Nuestro objetivo es adaptar el programa para garantizar que:
Para obtener más información sobre cómo el Programa EBL puede ayudar al equipo directivo de su organización a diseñar una estrategia cuantificable que implique y motive a sus equipos, por favor, envíenos un mensaje.